lunes, 24 de junio de 2013

Tiempo de mayas, ¡qué bonito!


Ya pasó la primavera. ¡Menuda primavera este año! ¿Habrán salido las mayas? como estas de hace unos años en los praos de Las Canalices, con mi vecina Trini.
Ya voy a ir para Fasgar a pasar el verano, si es que viene. Creo que vendrá.
Ya fui hace ocho días y estaba todo muy guapo. Hasta mi Fontanica, que manaba un buen chorro de agua, que fue Mayo, el marido de Maite a por ella. Antes iba Ubaldo, ¡Cuando lo hechamos de menos! Pero hay que seguir...
Estarán ahí arriba, mirándonos, Manolo y él jugando la partida.
También están haciendo cosas para el pueblo, la consulta del Médico quedó preciosa, y eso que dicen los políticos que se va a terminar todo. Pero eso es mentira, porque queriendo, se hacen muchas cosas. Con buenos mandatarios... con poco se hace mucho. Y con una buena empresa, como la de Corsino y compañía.

Besos, nos veremos en Fasgar, en mi Fontanica.
Marcelina.

sábado, 4 de mayo de 2013

La madre, que nombre tan corto y cuanto significa para mí



Marcela, Mar, Javier y Manolo

Quiero felicitar a todas las madres, hasta las que se fueron al cielo, como la mía. Porque todas las madres van al cielo por todo lo que hacen por los hijos. La madre, cuando niña, ya lleva el instinto maternal, jugando con sus muñecas a ser mama, pues nadie le inculcó que algún día podría serlo. ¡Qué bonito!

Las madres tienen un corazón grande, lo dan todo a cambio de nada, aunque a veces no sean correspondidas. No hay cosa más bella. Como esposa, compañera, amiga. Si las cosas van bien, las disfruta. Y si van mal las sufre en silencio. No tiene horas fijas para ellos. Todo lo dedican a los demás: sus hijos, su marido, toda su familia. Y muchas también trabajan fuera del hogar, deseando tener ocho brazos en vez de dos.

Tampoco se me quitan de mi memoria todas esas madres que no tienen para hacerles una buena comida a sus hijos y su marido el Día de la Madre.

Bueno, madre, aunque estás en el cielo, con toda la familia, yo te siento aquí, junto a mí, en nuestra casa ¡Todavía recuerdo tantas cosas!, cuando nos hacías patatas con sopa de fideo y roscos de anís. Y cuando le hiciste a papá un pantalón de saco y lo teñiste de azul marino, porque no teníamos nada de muchas cosas, mama.

Podría seguir, pero ya…

Un beso para todas las madres, y para ti, abrazos y una oración.

Marcela.

sábado, 12 de enero de 2013

¡Viva Galicia y mi Fontanica!



Ya pasaron las Navidades. Para mi siempre son tristes, porque me faltan personas muy queridas. Pero la vida tiene que seguir, aunque cueste mucho trabajo.

Como me véis, aquí estoy, tocando la bandurria que tocaba mi hija cuanto estaba en la tuna. Covi tocaba la badurria, Mari la guitarra, y mi hijo Javier con la armónica, Amado y Rubén, el "Blues del Garaje", en Arguero.

Aquellos eran tiempos muy bonitos. Y así tienen que seguir, aunque tenemos mucha crisis y mucha gente lo está pasando muy mal, de los cuales me acuerdo mucho. Deseo que tengan pronto trabajo y siempre alegría.

Ya me voy a poner alegre. Me voy a ir a mi otro pueblo, a Galicia, al pueblo de mi marido: Santa María de Sacos, provincia de Pontevedra.

Galica, bonita tierra. En Sacos vivían mis suegros, Manuela y José, con sus cinco hijos. El mayor era mi marido, Manolo, que en gloria esté. Una familia muy buena. Ya faltan muchos, mi suegra la pobre, cada vez que yo fui allí, todo le parecía poco para darme. Creía que no me gustaba el pueblo, pero, ¡qué pueblo! Allí hay de todo: millo, cebolas, patacas, uva, para facer viño y aguardiente... y el marisco de Galica, y el pulpo, ¡qué pulpo!, mejor que el Paul de la Selección Española.

Yo quiero mucho a mi familia de Galicia y mi marido también quería mucho a la mía. Antes mi marido y yo íbamos todos los veranos. Ahora voy meno, pero ya tengo ganas de ir para ver a toda la familia. Tengo una sobrina y un sobrino que no conozco y ya tengo ganas de conocerlos. Es una familia muy larga y lonjeva. Hoy hablé con la tía Carmen, que el mes pasado hizo 100 años. ¡Qué padrísimo!, como dice la juventud ahora. Yo mañana voy al notario y le digo que quiero firmar para llegar a donde mi tía Carmen, pero en las condiciones que está ella. Pero será hasta cuanddo Dios quiera.

¡Que viva Galicia!

sábado, 6 de octubre de 2012

La gran comida del Pueblo de Fasgar, que siempre será una familia.


Este pueblo de Fasgar
es el mejor de España.
Hay que seguir unidos,
aunque a veces se desparrama.

Hay que tratar de unirnos,
con estas comidas de pueblo,
porque es lo más grande que hay,
antes de irnos para el cielo.

Nos estarán diciendo a todos,
los que tenemos arriba:
¡Ánimo, chavales,
porque es muy corta la vida!

Hoy lo pasamos muy bien,
en la plaza de Fasgar,
comeremos, beberemos,
y luego todos a bailar.

Pero no solo será eso
de comer y de bailar,
tenemos una Junta Vecinal
que nos tiene que ordenar.
Para hacer algún trabajo,
y los caminos limpiar.

Empezando por el camino del Segueiral
que es paseo bonito,
y dentro de poco
ya no se puede pasar.

Y del Camino de Campo
para subir a Santiago
limpiar bien los piornos
para que quede ordenado.

Y el río, ¡Que río!
¡Cuantos quisieran tenerlo!
Lo miro todos los días
cuando por la mañana estoy en mi aseo
y me dice, con mucha tristeza,
si no me limpiáis, me muero.

La divina juventud
que tiene muchos ánimos
solicitarlo y limpiarlo
para poder mirarlo.

Me diréis que soy muy pesada
que os estoy aburriendo,
y con esto me despido,
que voy a seguir comiendo.

Dando las gracias a todos,
los que lo han organizado,
y a la Junta Vecinal, y a todos,
por lo que hemos logrado.

Viva el pueblo de Fasgar,
que como este quedan pocos,
y viva toda la gente,
aunque nos juntemos poco.

Estoy muy contenta, porque pocos días después de esta gran comida el río ya está limpio y podemos pasear por el Camino del Segueiral. También limpiaron los depósitos del agua. Ya veo que poco a poco se van haciendo las cosas. Hace más el que quiere que el que puede. Un beso a todos.

Marcelina

lunes, 13 de agosto de 2012

¡Al baile a Campo!


Hoy he vuelto a venir a mi pueblo. Está todo bonito, florido y verde. ¡Mi querido Fasgar, qué ganas tenía de verte!. Ya dejé mi Oviedo, que también me gusta mucho, porque, como dice el refrán: “no es donde se nace, sino donde se pace”. Lo dejo por tres meses. 

Ahora estoy en mi Fontanica. Cuando llegué manaba poco, pero ya fue mi vecino Ubaldo a hacerla manar. ¡Da gusto verla! Ahora en Julio ya viene la gente a pasar el verano. Se llena el pueblo de gente y, sobre todo, de niños. ¡Qué alegría, porque ya no se ven los pueblos envejecidos! 

El 25 de julio son las Fiestas de Santiago. Se hacen muy buenas fiestas. Viene mucha gente con tiendas de campaña. Hay una ermita a cinco kilómetros, en Campo de Martín Moro. Allí subíamos a misa y allí se hacían las fiestas en tiempos de mi niñez y juventud. Subían José el Lechero y Honesto el de Rosario con el carro y la pareja, con el pellejo del vino y el café de pote. ¡Qué rico! Y también iba la caramelera, la Pucha de Riello. Comíamos la merienda toda la familia junta. Se llevaban frisuelos, flores, tortillas… Jamón y chorizo poco, porque no había. ¡Pero había unión y alegría! Se corrían las cintas a caballo. No había muchos, pero primero corrían unos y luego otros. Uno de los que corrían me acuerdo que era de María la de Teófilo y Fabiana. Las mozas bordaban las cintas y los mozos corrían y trataban de sacar todas las que podían y luego la moza se lo ataba al brazo con mucho cariño. Después comenzaba el baile. El acordeonista tocaba y ¡A bailar toda la tarde! El músico era Ramiro, con el acordeón, o Tio Tino, y a la pandereta Nilia o Araminda. ¡Qué bien nos lo pasábamos! Ahora también, pero yo echo de menos la unión. El día de Santiaguín nos juntábamos las familias. Nosotros íbamos a casa de ellos y ellos a la nuestra a tomar café y comer mazapán. ¡Qué bien nos lo pasábamos!, como también lo pasan ahora. ¡Juventud divino tesoro! Yo les pediría que se lo pasaran bien en la vida, que es muy corta. Yo me estoy dando cuenta que la hay que aprovechar.

Ya se terminaron las fiestas. Estuvieron muy bien, gracias a Felix y Rosi. Yo les pediría a los jóvenes que ayudaran, y a la gente que viene de fuera que respetaran, que no rompieran las cosas ni tiraran vasos ni botellas. Hay contenedores y muchos lo tiran allí. ¡Pues hagámoslo todos, que es nuestro beneficio! No creo que en nuestras casas rompamos las cosas y tiremos los vasos por el medio. Es un favor que pido a todos los que vienen a las Fiestas de Fasgar.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Navidad en La Fontanica


La Fontanica es una fuente que nace en mi barrio. Muy buena, muy fría, bajo una peña que está bastante empinada. Es nuestro barrio. Allí vivieron nuestros abuelos, nuestros padres, nosotros sus hijos y nuestros nietos. En ese barrio vivía Regina, su marido, El Herrero, y sus cuatro hijos. Amparo, Diotino y su hija. Rosario y Onesto, el Panadero, y sus tres hijos. Leonarda y Froilán y sus hijos. Hortensia de Posada. Gerardo y Almudena y sus tres hijos. Teófilo y Delfina y sus cuatro hijos. Mi abuelo Manuel y mi abuela Melchora y sus hijos. También vivían en La Fontanica Consuelo y Manolo, su marido, que era de Salentinos.

¡Menudos calechos e hilandéros hacíamos! ¡Aquello si que prestaba!, al calor del yar, hilando la lana, para hacer las chaquetas y los calcetines, y contando chistes, cantando...

Todo el barrio estaba unido, hacían galletas, cenas, se juntaban todos y se lo pasaban muy bien. En Navidad, en Carnaval... todo era alegría. ¡Como éramos pobres, un caramelo nos parecía un premio!

Mi pueblo, Fasgar, es un pueblo muy bonito. El Osedo, El Solano, La Calle del Medio, La Cimada, El Piornalín y La Fontanica. Bueno, ahora tienen sus nombres, por el Ayuntamiento. Por ejemplo, La Fontanica es Avenida del Patrón Santiago. A mí me gusta más La Fontanica.

Tengo muchos recuerdos. Me acuerdo de todos los vecinos. De quién más me acuerdo es de la tía Leonarda, que tenía una falda que no cogía ni otro remiendo...¡como las sábanas de mi madre!

miércoles, 4 de mayo de 2011

De Fasgar a Asturias, la fabada y les llámpares

Tengo muchas historias de mi Fontanica, pero ahora voy a compartir recuerdos de Oviedo, que también tengo muchos. Porque desde que nos casamos vivo en Oviedo. Hace ahora cuatro años mi marido se me fue al cielo y vivo con mis tres hijos y mis tres nietos.
Oviedo es muy bonito, con sus campos y su Plaza de El Fontán, sus puestos. Yo voy todos los jueves y compro para hacer la fabada que está tan buena: ¡Con fabes y sidrina, por el mundo se camina!...¡Y con los pulpos y les llámpares del pedrero de Arguero!, que a mi marido le gustaba mucho pescar.
En Arguero se encontraba con Josefa que era una llamparera nata, las cogía a puñaos, no las dejaba crecer. Pero ahora ella ya no baja a la playa de Merón porque tiene las piernas muy mal. Pero está mi amiga Mari Sol, que también les da caña, sobre todo a las barbadas. Y mi hijo, mis yernos y mis primos Luis y Leo. ¡Cuantas juergas nos corríamos con las llamparadas, los oricios y la sidra que seguimos haciendo en esa chavolina de Arguero!
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