lunes, 24 de noviembre de 2014

Ya llegan las Navidades

Querida familia,

Ya están las Navidades a tiro de piedra y os quiero felicitar a todos. ¡Que haya paz y salud para todos! y esos que no tienen que comer, a ver si encuentran pronto trabajo, para que puedan pasar algo bien las Navidades como todo el mundo. Es lo que yo deseo para todos.

 

Mientras llegan estas fechas, aquí estoy preparando para asar las castañas y haciendo, como antes, las riestras de las cebollas, para hacer las morcillas.

Os deseo a todos un abrazo muy fuerte, sobre todo para toda mi familia, mis hijos, mis nietos y los que están arriba. Un beso muy fuerte y mama y papa, os mando unas castañinas para que las hagáis cocidas, que os gustaban mucho.

Marcelina. 24 de noviembre de 2014

viernes, 27 de diciembre de 2013

De vacaciones... tras las vacaciones

Este año estuve un poco liada con las clases, así que no pude escribir hasta que, tras las vacaciones, pase otras, obligadas,¡en el hospital! Después, Covi tampoco pudo subirmelo al blog porque tuvo mucho trabajo. Así que, para resolver esto, ahora estoy aprendiendo a manejar el ordenador. Dentro de poco, ¡a ver si puedo yo estar más al día en estos telares! De momento, ya voy usando el ratón y en el word poner cursiva y negrita. ¡Quien me lo iba a decir a mi!

Estas líneas las escribí desde el hospital, y por fin Covi hoy las publica, mientras aprovecho para felicitaros las navidades. Espero que 2014 sea un poco mejor para todos y que, un año más, nos reencontremos en nuestro querido Fasgar. Un fuerte abrazo a todos.

1.- El verano, el paseo y la danzanta Ufe
En Fasgar se da todo, aunque los jóvenes como mis nietos, que miren para los mayores como lo hacen por si tienen que volver a la tierruca.
Bueno, ya pasan los días, estamos mi hija pequeña Covi y mi yerno que tienen unos días de vacaciones, y los otros hijos y nietos, vienen los fines de semana, así que ya estoy acompañada. Yo me dedico a hacer la comida y a pasear con mi familia y amigos, lo pasamos bomba.
Cuando terminamos el paseo nos sentamos a hablar de Fasgar y a contar chistes. La danzanta Ufe es mundial.

2.- Las fiestas y el baile
Ya estamos en las fiestas de Santiago. Están muy bien. Yo estaba muy contenta porque iba a venir mi nieta Laura con la orquesta, que toca muy bien el Saxofón, pero se puso malita.
Estuvo muy bien la misa en Campo y los bailes y juegos para niños. ¡Un ole en todo! Y este año bailé. ¡Me prestó tanto! Hacía años que no bailaba. En fin, la vida hay que seguirla con pena, pero demostrando alegría.

3.- La comida del pueblo
Ya estamos en agosto. ¡Cómo se pasa el tiempo! Pero ya tenemos la comida del pueblo. ¡Qué alegría! Todo el pueblo en unión. ¡Lo bien que comimos! Luego Miguel y Eufemia la liaron cantando, como siempre, porque son mundiales, y mi prima Sara tocó el acordeón… ¡Qué baile! ¡Cuánto bailamos!. Aquello fue mucho, ¡Hasta Paquito el Chocolatero! Así vive Fasgar y su gente sencilla.

4.- Vuelta a Oviedo
¡Qué pena! Ya estamos en septiembre. Ya se acerca la marcha. Ya empieza a haber persianas bajadas, pero volveré el año que viene a mi Fontanica, como las golondrinas, si Dios quiere. ¡Ahora, para mi Oviedo!

Ya llegué a Oviedo, ¡está tan guapo! Como lo dejé, ya llegué hace diez días.


5.- Otras vacaciones... obligadas
Y quiero escribir un nuevo capítulo de mi vida. Pues claro, como me divertí tanto en Fasgar, resulta que ahora tengo una enfermedad que se llama divertículos. Estuve mal, pero ahora ya voy bien. Los médicos son muy buenos y las enfermeras a cual mejor, las compañeras de Marta, Toya, Sus, pero yo les digo, que si no me curan ellos, me voy a Fasgar, que allí se quita todo. Y se ríen.
Yo creo que fue mi primo Arsenio que me dio la bendición al marchar.
Bueno, tenía que pasar, no conocía los hospitales. No está mal. Hay que saber llevarlo, porque es una de las últimas cosas que evitamos, aunque a veces nos duela todo. Como que es poco y que sea lo que Dios quiera.
Bueno, me despido que empieza el desfile de mis hijos, mis nietos y mi familia, que me vienen a visitar.
Por todos ellos voy adelante.

Ya me dicen que voy muy bien. Esperemos que así sea, sino, si me llaman, iré con la familia que tengo en el cielo. Igual están deseando que les vaya a hacer la tortilla.

Hoy ya pasó el médico, y me dijo que iba muy bien. Que igual dentro de dos días iba para casa.
Y yo dije para mí, pues que bien, porque ya van muchos médicos que me tocan la barriga, no les gusta mucho, por eso me deben mandar…
La comida es muy rica, porque me tuvieron cuatro días sin comer ni beber, pero ahora estoy sacando lo atrasado.

Ya pasó el médico. Me dijo que iba muy bien, pero no sé si tendré que quedar un día más porque me tienen que hacer una analítica. Se le olvidó al médico dejarlo en el informe, pero bueno, no importa. Esto va bien.
Tengo una nueva compañera, joven, muy maja. Pero no sé si se irá hoy, porque era una cosina pequeña lo que tenía en una angina.
Ya me quedé sola, pero vendrá otra enseguida

Hoy ya me hicieron la analítica. A ver si sale bien y ya voy para casa. Tengo gana, pero prefiero aguantar que tener que volver. Aunque tratan tan bien que yo creo que es la primera vez que estoy de vacaciones, sin coger la sartén, ahora y cuando estuve en el Balneario.
Bueno, ya llegó el médico y me dice que muy bien, que ya me puedo ir a casa, que tengo que hacer una clonoscopia. A ver si me dicen que todo está bien… Así que, fin de este capítulo de mi vida.

lunes, 24 de junio de 2013

Tiempo de mayas, ¡qué bonito!


Ya pasó la primavera. ¡Menuda primavera este año! ¿Habrán salido las mayas? como estas de hace unos años en los praos de Las Canalices, con mi vecina Trini.
Ya voy a ir para Fasgar a pasar el verano, si es que viene. Creo que vendrá.
Ya fui hace ocho días y estaba todo muy guapo. Hasta mi Fontanica, que manaba un buen chorro de agua, que fue Mayo, el marido de Maite a por ella. Antes iba Ubaldo, ¡Cuando lo hechamos de menos! Pero hay que seguir...
Estarán ahí arriba, mirándonos, Manolo y él jugando la partida.
También están haciendo cosas para el pueblo, la consulta del Médico quedó preciosa, y eso que dicen los políticos que se va a terminar todo. Pero eso es mentira, porque queriendo, se hacen muchas cosas. Con buenos mandatarios... con poco se hace mucho. Y con una buena empresa, como la de Corsino y compañía.

Besos, nos veremos en Fasgar, en mi Fontanica.
Marcelina.

sábado, 4 de mayo de 2013

La madre, que nombre tan corto y cuanto significa para mí



Marcela, Mar, Javier y Manolo

Quiero felicitar a todas las madres, hasta las que se fueron al cielo, como la mía. Porque todas las madres van al cielo por todo lo que hacen por los hijos. La madre, cuando niña, ya lleva el instinto maternal, jugando con sus muñecas a ser mama, pues nadie le inculcó que algún día podría serlo. ¡Qué bonito!

Las madres tienen un corazón grande, lo dan todo a cambio de nada, aunque a veces no sean correspondidas. No hay cosa más bella. Como esposa, compañera, amiga. Si las cosas van bien, las disfruta. Y si van mal las sufre en silencio. No tiene horas fijas para ellos. Todo lo dedican a los demás: sus hijos, su marido, toda su familia. Y muchas también trabajan fuera del hogar, deseando tener ocho brazos en vez de dos.

Tampoco se me quitan de mi memoria todas esas madres que no tienen para hacerles una buena comida a sus hijos y su marido el Día de la Madre.

Bueno, madre, aunque estás en el cielo, con toda la familia, yo te siento aquí, junto a mí, en nuestra casa ¡Todavía recuerdo tantas cosas!, cuando nos hacías patatas con sopa de fideo y roscos de anís. Y cuando le hiciste a papá un pantalón de saco y lo teñiste de azul marino, porque no teníamos nada de muchas cosas, mama.

Podría seguir, pero ya…

Un beso para todas las madres, y para ti, abrazos y una oración.

Marcela.

sábado, 12 de enero de 2013

¡Viva Galicia y mi Fontanica!



Ya pasaron las Navidades. Para mi siempre son tristes, porque me faltan personas muy queridas. Pero la vida tiene que seguir, aunque cueste mucho trabajo.

Como me véis, aquí estoy, tocando la bandurria que tocaba mi hija cuanto estaba en la tuna. Covi tocaba la badurria, Mari la guitarra, y mi hijo Javier con la armónica, Amado y Rubén, el "Blues del Garaje", en Arguero.

Aquellos eran tiempos muy bonitos. Y así tienen que seguir, aunque tenemos mucha crisis y mucha gente lo está pasando muy mal, de los cuales me acuerdo mucho. Deseo que tengan pronto trabajo y siempre alegría.

Ya me voy a poner alegre. Me voy a ir a mi otro pueblo, a Galicia, al pueblo de mi marido: Santa María de Sacos, provincia de Pontevedra.

Galica, bonita tierra. En Sacos vivían mis suegros, Manuela y José, con sus cinco hijos. El mayor era mi marido, Manolo, que en gloria esté. Una familia muy buena. Ya faltan muchos, mi suegra la pobre, cada vez que yo fui allí, todo le parecía poco para darme. Creía que no me gustaba el pueblo, pero, ¡qué pueblo! Allí hay de todo: millo, cebolas, patacas, uva, para facer viño y aguardiente... y el marisco de Galica, y el pulpo, ¡qué pulpo!, mejor que el Paul de la Selección Española.

Yo quiero mucho a mi familia de Galicia y mi marido también quería mucho a la mía. Antes mi marido y yo íbamos todos los veranos. Ahora voy meno, pero ya tengo ganas de ir para ver a toda la familia. Tengo una sobrina y un sobrino que no conozco y ya tengo ganas de conocerlos. Es una familia muy larga y lonjeva. Hoy hablé con la tía Carmen, que el mes pasado hizo 100 años. ¡Qué padrísimo!, como dice la juventud ahora. Yo mañana voy al notario y le digo que quiero firmar para llegar a donde mi tía Carmen, pero en las condiciones que está ella. Pero será hasta cuanddo Dios quiera.

¡Que viva Galicia!

sábado, 6 de octubre de 2012

La gran comida del Pueblo de Fasgar, que siempre será una familia.


Este pueblo de Fasgar
es el mejor de España.
Hay que seguir unidos,
aunque a veces se desparrama.

Hay que tratar de unirnos,
con estas comidas de pueblo,
porque es lo más grande que hay,
antes de irnos para el cielo.

Nos estarán diciendo a todos,
los que tenemos arriba:
¡Ánimo, chavales,
porque es muy corta la vida!

Hoy lo pasamos muy bien,
en la plaza de Fasgar,
comeremos, beberemos,
y luego todos a bailar.

Pero no solo será eso
de comer y de bailar,
tenemos una Junta Vecinal
que nos tiene que ordenar.
Para hacer algún trabajo,
y los caminos limpiar.

Empezando por el camino del Segueiral
que es paseo bonito,
y dentro de poco
ya no se puede pasar.

Y del Camino de Campo
para subir a Santiago
limpiar bien los piornos
para que quede ordenado.

Y el río, ¡Que río!
¡Cuantos quisieran tenerlo!
Lo miro todos los días
cuando por la mañana estoy en mi aseo
y me dice, con mucha tristeza,
si no me limpiáis, me muero.

La divina juventud
que tiene muchos ánimos
solicitarlo y limpiarlo
para poder mirarlo.

Me diréis que soy muy pesada
que os estoy aburriendo,
y con esto me despido,
que voy a seguir comiendo.

Dando las gracias a todos,
los que lo han organizado,
y a la Junta Vecinal, y a todos,
por lo que hemos logrado.

Viva el pueblo de Fasgar,
que como este quedan pocos,
y viva toda la gente,
aunque nos juntemos poco.

Estoy muy contenta, porque pocos días después de esta gran comida el río ya está limpio y podemos pasear por el Camino del Segueiral. También limpiaron los depósitos del agua. Ya veo que poco a poco se van haciendo las cosas. Hace más el que quiere que el que puede. Un beso a todos.

Marcelina

lunes, 13 de agosto de 2012

¡Al baile a Campo!


Hoy he vuelto a venir a mi pueblo. Está todo bonito, florido y verde. ¡Mi querido Fasgar, qué ganas tenía de verte!. Ya dejé mi Oviedo, que también me gusta mucho, porque, como dice el refrán: “no es donde se nace, sino donde se pace”. Lo dejo por tres meses. 

Ahora estoy en mi Fontanica. Cuando llegué manaba poco, pero ya fue mi vecino Ubaldo a hacerla manar. ¡Da gusto verla! Ahora en Julio ya viene la gente a pasar el verano. Se llena el pueblo de gente y, sobre todo, de niños. ¡Qué alegría, porque ya no se ven los pueblos envejecidos! 

El 25 de julio son las Fiestas de Santiago. Se hacen muy buenas fiestas. Viene mucha gente con tiendas de campaña. Hay una ermita a cinco kilómetros, en Campo de Martín Moro. Allí subíamos a misa y allí se hacían las fiestas en tiempos de mi niñez y juventud. Subían José el Lechero y Honesto el de Rosario con el carro y la pareja, con el pellejo del vino y el café de pote. ¡Qué rico! Y también iba la caramelera, la Pucha de Riello. Comíamos la merienda toda la familia junta. Se llevaban frisuelos, flores, tortillas… Jamón y chorizo poco, porque no había. ¡Pero había unión y alegría! Se corrían las cintas a caballo. No había muchos, pero primero corrían unos y luego otros. Uno de los que corrían me acuerdo que era de María la de Teófilo y Fabiana. Las mozas bordaban las cintas y los mozos corrían y trataban de sacar todas las que podían y luego la moza se lo ataba al brazo con mucho cariño. Después comenzaba el baile. El acordeonista tocaba y ¡A bailar toda la tarde! El músico era Ramiro, con el acordeón, o Tio Tino, y a la pandereta Nilia o Araminda. ¡Qué bien nos lo pasábamos! Ahora también, pero yo echo de menos la unión. El día de Santiaguín nos juntábamos las familias. Nosotros íbamos a casa de ellos y ellos a la nuestra a tomar café y comer mazapán. ¡Qué bien nos lo pasábamos!, como también lo pasan ahora. ¡Juventud divino tesoro! Yo les pediría que se lo pasaran bien en la vida, que es muy corta. Yo me estoy dando cuenta que la hay que aprovechar.

Ya se terminaron las fiestas. Estuvieron muy bien, gracias a Felix y Rosi. Yo les pediría a los jóvenes que ayudaran, y a la gente que viene de fuera que respetaran, que no rompieran las cosas ni tiraran vasos ni botellas. Hay contenedores y muchos lo tiran allí. ¡Pues hagámoslo todos, que es nuestro beneficio! No creo que en nuestras casas rompamos las cosas y tiremos los vasos por el medio. Es un favor que pido a todos los que vienen a las Fiestas de Fasgar.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Navidad en La Fontanica


La Fontanica es una fuente que nace en mi barrio. Muy buena, muy fría, bajo una peña que está bastante empinada. Es nuestro barrio. Allí vivieron nuestros abuelos, nuestros padres, nosotros sus hijos y nuestros nietos. En ese barrio vivía Regina, su marido, El Herrero, y sus cuatro hijos. Amparo, Diotino y su hija. Rosario y Onesto, el Panadero, y sus tres hijos. Leonarda y Froilán y sus hijos. Hortensia de Posada. Gerardo y Almudena y sus tres hijos. Teófilo y Delfina y sus cuatro hijos. Mi abuelo Manuel y mi abuela Melchora y sus hijos. También vivían en La Fontanica Consuelo y Manolo, su marido, que era de Salentinos.

¡Menudos calechos e hilandéros hacíamos! ¡Aquello si que prestaba!, al calor del yar, hilando la lana, para hacer las chaquetas y los calcetines, y contando chistes, cantando...

Todo el barrio estaba unido, hacían galletas, cenas, se juntaban todos y se lo pasaban muy bien. En Navidad, en Carnaval... todo era alegría. ¡Como éramos pobres, un caramelo nos parecía un premio!

Mi pueblo, Fasgar, es un pueblo muy bonito. El Osedo, El Solano, La Calle del Medio, La Cimada, El Piornalín y La Fontanica. Bueno, ahora tienen sus nombres, por el Ayuntamiento. Por ejemplo, La Fontanica es Avenida del Patrón Santiago. A mí me gusta más La Fontanica.

Tengo muchos recuerdos. Me acuerdo de todos los vecinos. De quién más me acuerdo es de la tía Leonarda, que tenía una falda que no cogía ni otro remiendo...¡como las sábanas de mi madre!

miércoles, 4 de mayo de 2011

De Fasgar a Asturias, la fabada y les llámpares

Tengo muchas historias de mi Fontanica, pero ahora voy a compartir recuerdos de Oviedo, que también tengo muchos. Porque desde que nos casamos vivo en Oviedo. Hace ahora cuatro años mi marido se me fue al cielo y vivo con mis tres hijos y mis tres nietos.
Oviedo es muy bonito, con sus campos y su Plaza de El Fontán, sus puestos. Yo voy todos los jueves y compro para hacer la fabada que está tan buena: ¡Con fabes y sidrina, por el mundo se camina!...¡Y con los pulpos y les llámpares del pedrero de Arguero!, que a mi marido le gustaba mucho pescar.
En Arguero se encontraba con Josefa que era una llamparera nata, las cogía a puñaos, no las dejaba crecer. Pero ahora ella ya no baja a la playa de Merón porque tiene las piernas muy mal. Pero está mi amiga Mari Sol, que también les da caña, sobre todo a las barbadas. Y mi hijo, mis yernos y mis primos Luis y Leo. ¡Cuantas juergas nos corríamos con las llamparadas, los oricios y la sidra que seguimos haciendo en esa chavolina de Arguero!
Es un pueblo moderno, aquí tenéis el sitio en facebook: http://www.facebook.com/group.php?gid=240843129771

viernes, 18 de febrero de 2011

La perrina y el perrón, ¡A la maja del trigo!

En mi pueblo de Fasgar se trabajaba igual que en todos los pueblos, pero con mucha alegría.

Me acuerdo de las majas. Cuando se majaba el pan de centeno y trigo, ¡qué alegría!, se juntaban todas las familias y un día se majaba para unos y otro día para otros, hasta que se terminaba. Primero, en la era se tendían los manojos abiertos, para que el sol los calentara y saliera mejor el grano. Luego se majaban con los piertigos. Dos parejas de mujeres iban majando delante, se llamaba “la perrina”, y luego detrás iban otras dos parejas de hombres, que eran “el perrón”. Se pasaba una vez, se le daba la vuelta y luego se pasaba otra. Se escogía la paja mejor para los techos de los pajares, que ahora ya no queda ninguno. Y la otra era para el ganado. El grano lo echábamos al aire, para que quedara limpio para llevarlo al molino y tener harina para amasar.

Pero a mí, ¡mucho me prestaban las majas en el mes de agosto! A las diez de la mañana, la casa que tenía la maja llevaba a la era la bota del vino, unas ensaladas de lechuga, pan, manteca y queso. ¡Aquello sabía a gloria!, porque, ¡como no había mucho más! Los pequeños cantábamos, trabajábamos, lo que dijeran los mayores, porque a mí siempre me parecieron cosas muy importantes. Se lo cuento hoy a mis nietos. A veces me escuchan y  otras veces me dicen que de aquella “eran otros tiempos”.

Ahora les gusta todo lo moderno, la innovación, las consolas, los teléfonos móviles, el coche eléctrico. También a mí. Pero, ¿no creen que también se les debería explicar todo esto? Sin pensar que se estaba volviendo hacia atrás, porque sabiendo hacer de todo, si se necesitara, no les costaría tanto trabajo.

domingo, 9 de enero de 2011

A todos los montañeros

Alpina libertad que riza el viento,
espasmos de emoción serena y pura,
de hirviente roquedal la espuma oscura,
del hosco farallón el bronco acento.

Cabeza y corazón a paso lento,
allá van a vivir la paz segura,
la más alta versión de la cultura,
y el más limpio fluir del pensamiento.

Cada cumbre que alcanzas, montañero,
¿no es un nuevo favor transfigurado,
sobre el mundo pagano del dinero?

Si  hacia el cielo caminas, ¿no has pensado,
que en la cima de un monte es un punto cero,
donde Dios con su aplauso te ha esperado?

Como cuando fuistéis al Aconcagua,
Javier y Armando.

Archivado en Un poco de poesía

jueves, 6 de enero de 2011

La vecera de las vacas mañías

A los siete años ya había una ley en el pueblo de Fasgar: se podía ir a guardar las veceras del ganado como pastores pequeños, o sea, con una persona mayor. Por ejemplo, yo podía ir con mi padre y otro niño con el suyo. Porque si se mataba una res o se caía o la mataba el lobo y no iban los pastores con la edad reglamentaria, había que pagar.

Una vez estábamos nosotros, Secundino y Elva. Y el día antes había estado Nicanor. Y el lobo mató un jato en la Reguera del Barro. Era de Adamina. Nos querían echar la culpa. Pero la matanza fue en el día en el que estaban los otros. Y como ese día los pastores estábamos reglamentarios perdieron el juicio. ¡Qué tiempos aquellos! Aunque era muy pequeña, me gustaba mucho ir con las vacas mañías. Iba de pastora pequeña para siete casas. Pasaba a lo mejor seis días sin ir a casa. Estábamos en una cabaña. Dormíamos en el suelo, encima de unas escobas. Nos picaban las pulgas, las chinches. Pero no importaba. ¡Qué bien se estaba allí!

De todo me acuerdo. Cuando se alumbraba con el aguzo de la urz, para hacer las sopas de ajo y de unto. Se hacía caldo de fréjoles verdes, de fasgas porque allí hay fasgas, unas hojas que sabían muy bien. El agua es muy buena y muy fría. Siempre está fría en pleno verano. Es un valle precioso. Se llama Campo de Santiago de Martín Moro. Hay una capilla muy bonita, en honor a Santiago. Es la fiesta el 25 de julio.  Y también está la virgen del Pilar. Allí subíamos a misa cada 12 de octubre.

A los pies de la ermita nacen dos fuentes cristalinas que se unen a los ríos que nacen por encima de Mazariel. Cada vez que yo los miro, porque los tengo en mi retina, me parecen el Pilar de Zaragoza. Y hay una pradera de la que en sus tiempos se bajaban al pueblo 300 o 400 carros de hierba, porque todos los 60 vecinos del pueblo teníamos prados allí. Se regaba toda, porque hay mucha agua. Ahí nace el río Boeza.



A mí me encantaría que el pueblo de Fasgar, mi pueblo, lo hubieran edificado en Campo, sería una maravilla. Aunque donde está también tiene su encanto. El río que pasa por el medio del pueblo, los puentes, la plaza, la Fuente El Bolo, que la dibujó mi marido Manolo, que en paz esté. Se llama así porque se juega a los bolos todo el verano en la plaza donde está. ¡Menudas partidas todas las tardes! Porque hay muy buenos jugadores, por ejemplo: Eduardo, Enrique, Jerónimo, Julio, Marcos, Senén y muchos, muchos otros. Tendría que estar un año entero explicando las generaciones. Y también me acuerdo de mi marido, que levantaba la pierna derecha cuando tiraba la bola.

El tiempo ha pasado y ahora en Campo sólo las vacas y los jabalíes pastan a sus anchas. Y en la Plaza mis nietos y los chicos del pueblo siguen jugando cada verano a los bolos.

domingo, 5 de diciembre de 2010

A mi querida patata

Soy un pulpo
que vengo desde una playa,
caminando, caminando
hasta encontrar mi patata.

La encontré en el Vallegordo,
en el pueblo de Fasgar
y le dije, -¡oye, tú!
que la vas a formar.

¡Ay, patatas de mi vida,
cuánta hambre nos quitasteis!,
cuando no había nada,
ni cordero, ni fiambres.

A mí me gustan muchísimo,
Pero como más me gustan
Es para merendar,
Con huevo frito y chorizo.

Y cuando mi madre, las riojanas,
de exquisito paladar,
las asaba
en el horno de amasar,

¡Ay, patata de mi vida,
cuánta hambre me has quitado!
Todavía es el día de hoy,
que no lo he olvidado.

¡Viva la patata!

Archivado en Un poco de poesía